La infertilidad afecta a millones de personas en el mundo y puede tener múltiples orígenes: médicos, hormonales, genéticos, pero también se ha estudiado su relación con el estado emocional y psicológico.
¿Puede el estrés, la ansiedad o una carga emocional intensa influir en la fertilidad? Aunque la respuesta no es simple, la ciencia ha encontrado algunos vínculos que vale la pena conocer.
Qué se entiende por infertilidad
Se considera infertilidad cuando una pareja no logra concebir después de un año de relaciones sexuales frecuentes sin protección. Puede deberse a factores femeninos, masculinos, mixtos o incluso a causas desconocidas (lo que se llama infertilidad idiopática).
El impacto del estrés
Diversos estudios han señalado que altos niveles de estrés pueden alterar el equilibrio hormonal, afectar la ovulación, el ciclo menstrual o incluso la calidad del esperma. El estrés no es la única causa, pero sí puede ser un factor que influye negativamente, especialmente si se prolonga en el tiempo.
¿Es solo psicológico?
No. Es importante aclarar que la infertilidad no es «culpa» de la mente. No se trata de «relajarse y ya», como muchas veces se dice. Sin embargo, las emociones y el estado psicológico sí pueden influir en el funcionamiento del cuerpo, especialmente en procesos tan sensibles como la reproducción.
Apoyo emocional y tratamientos
Enfrentar la infertilidad puede generar angustia, tristeza o sensación de culpa. Por eso, muchas clínicas de fertilidad incluyen apoyo psicológico en sus tratamientos. La contención emocional no solo mejora la experiencia del proceso, sino que puede contribuir a un mayor bienestar general.
Lo que dice la ciencia
- La psiconeuroendocrinología estudia cómo las emociones afectan al sistema hormonal.
- Se ha encontrado relación entre el cortisol (hormona del estrés) y trastornos ovulatorios.
- Técnicas como la meditación, terapia o yoga pueden ayudar a reducir el estrés en personas que están atravesando procesos de fertilidad.La mente y el cuerpo están profundamente conectados.
Aunque la infertilidad no se explica únicamente desde lo psicológico, el bienestar emocional juega un papel importante. Cuidar la salud mental durante este proceso no solo es válido, sino necesario.















