No existen recetas probadas para hacer reír. Sin embargo, conocer los aspectos más relevantes de un arte que observa con creatividad, es fundamental para entender a la sociedad. Descubre las técnicas de comedia en el Stand-up y pierde el miedo escénico.
El difícil arte de hacer reír no es para cualquiera. O así lo era antes de la masificación del Stand-up Comedy, el estilo de hacer comedia más famoso y popular del momento. Como parte de una tradición de contar historias y grandes referentes del género siendo cerebro y rostro de diferentes películas o series de televisión.
Este modelo de comedia se ha convertido en el formato preferido de jóvenes y adultos, logrando cruzar límites, tabúes y diversas temáticas. Pero, ¿cómo surge? La historia sitúa la popularidad del Stand-up hacia los años ‘30 en Estados Unidos, donde la proliferación de diferentes clubes nocturnos y una gran variedad de espectáculos para todo tipo de público eran cada vez más frecuentes.
Tocando temas variados pero siempre apelando a la cotidianeidad, los humoristas conectaban con vivencias personales, en algunos casos precarias, logrando forjar un carácter y un personaje que sacaba carcajadas. Los temas, principalmente muchos tabúes que sólo era posible escuchar en ese tipo de espectáculos y locales.
Las claves: ¿Cómo hacer reír?
Un monólogo es básicamente una historia, con toda una estructura reducida a lo más básico. No hay un lineamiento narrativo, trama, escenarios o una única historia de fondo. La idea, una presentación en público con diferentes técnicas de comedia que sólo busca conectar y hacer reír. Se puede hablar, contar chistes, lo que sea, sin perder el concepto inicial.
Y no es nada fácil pararse ante un público esperando recibir carcajadas o bien, enfrentarse al temor de que nadie se ría con tu chiste. Escribir monólogos se trata de observar y mostrarse ante la audiencia con seguridad y mucha creatividad.
Está permitido usar la primera persona, interactuar, exagerar, compartir vivencias o desgracias personales, improvisar, desviarse del tema, imitar, cantar, bailar o lo que sea para lograr dar vida a una historia.
Por eso, algunos de los puntos clave para construir ese relato divertido tiene que ver con diferentes técnicas de comedia que se aplican antes de escribir una historia:
- Idea inicial y construir un personaje
- Crear y plantear un punto de vista
- Identificar referencias sociales o colectivas
- Preparar el chiste y trabajar la seriedad
- Interactuar
Según el destacado comediante y dramaturgo Pato Pimienta, el Stand-up se trata de identificar: “Se han fijado que cuando uno sale a la calle la mente también sale con uno. Uno se relaciona con los que están delante de ti, detrás de ti, y de eso se trata el Stand-up Comedy, de observar todo lo que pasa a tu alrededor.”
Stand-up: Sus orígenes en Estados Unidos
Según historiadores, el primer artista que comenzó con la idea del Stand-up fue Charley Case hacia el 1890, influenciado por los espectáculos de comedia ligera y musical. Fue en Nueva York donde hizo lo que nadie antes había puesto en práctica: monólogos cómicos, histriónicos y sin ningún accesorio o disfraz.
No fue sino hasta los años ‘50 y ‘60 que los humoristas llegaron a colonizar los locales nocturnos. En esa época, el origen de los chistes se basaba en la sátira social, la política, el sexo o las relaciones raciales en conflicto en la época, lo que causaba risas y también rechazo. ¡Incluso algunos humoristas eran arrestados en pleno show por policías encubiertos en el bar!
Sin embargo, durante los años ‘70 y ‘80, este tipo de actos logró mayor popularidad y aparecieron los primeros locales dedicados exclusivamente al Stand-up Comedy y el humor en escena. También apareció la televisión y los presentadores con sus propios programas como The Ed Sullivan Show y The Tonight Show.
¿Qué pasaba en los ‘90? El género, totalmente popularizado y parte de la identidad de Estados Unidos, alcanzó fama con diferentes comediantes como Jerry Seinfeld, quienes empezaron a aparecer en series de televisión y cine.
El fenómeno del Stand-up en Chile

En nuestro país, el fenómeno del Stand-up comenzó hacia 2005, con el programa “SCA” que se emitía en el canal Vía X. Allí, diferentes comediantes y pioneros del género como Sergio Freire o Patricio Pimienta, exploraron el modelo y replicaron con éxito algo que mezcló lo cotidiano con el arte de contar chistes.
En paralelo, esta nueva forma de hacer humor se trasladó a los bares y clubes, con presentaciones cada noche de diversos comediantes, asentando el fenómeno y demostrando que con creatividad es posible escribir monólogos y hacer reír con poco.
Mientras que otros se quedaban en lo cotidiano, algunos humoristas y hoy destacados referentes del género, cruzaban los límites y sus observaciones y críticas eran cada vez más directas.
En nuestro país, el fenómeno hoy en día es transversal, logrando que diversos artistas ya hayan pisado con éxito escenarios tan importantes como el Festival de Viña del Mar, Olmué y también en televisión, con diversos programas de humor dedicados al género. Las redes sociales también contribuyeron a una explosión de humoristas y comediantes que aprendieron cómo enfrentar una presentación en público y alcanzar el éxito.
¿Crees que es tu turno de hacer reír a los demás? Con diferentes técnicas narrativas y mucha gracia y creatividad, tú también puedes escribir monólogos y desarrollar habilidades en el mundo de las artes de forma profesional y entretenida.















